Las gotas caen en la correntada y se
convierten en trotamundos. Desde una altura superior a la nuestra ven el mundo
desde una perspectiva fría, alejada de la realidad. Su punto de vista es tan
maravilloso, no necesitan nada más que conocer su elemento, interactuar con el
aire para luego fundirse con la tierra dando vida a un ciclo sin fin, al menos
así lo observo ahora mismo. Ese segundo que te aseguro que se convierte en
eternidad. Tantas miradas vagan por las calles hoy en día, sin embargo cuando
una y otra se cruzan surge un momento casi en cámara lenta donde intentamos
descifrar la esencia de esos ojos, abriendo la puerta a un sin fin de
preguntas.
Las gotas caen hoy sobre el asfalto, donde limpian las impurezas con el pasar del las horas, tanto así, que al día siguiente cuando terminamos de parpadear, ese mundo, nuestro mundo parece renovado, con un brillo que no observamos desde hace algún tiempo. La sensación innegable de nostalgia se apodera de nosotros logrando así la primera sonrisa sin resguardo, esa que surge de la nada para luego recordarla todo el día, incluso hacemos alusión de ella como si representara una obra maestra, ni mas ni menos.
La lluvia cae en la correntada y se convierte en trotamundos
Las gotas caen hoy sobre el asfalto, donde limpian las impurezas con el pasar del las horas, tanto así, que al día siguiente cuando terminamos de parpadear, ese mundo, nuestro mundo parece renovado, con un brillo que no observamos desde hace algún tiempo. La sensación innegable de nostalgia se apodera de nosotros logrando así la primera sonrisa sin resguardo, esa que surge de la nada para luego recordarla todo el día, incluso hacemos alusión de ella como si representara una obra maestra, ni mas ni menos.
La lluvia cae en la correntada y se convierte en trotamundos

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