viernes, 21 de abril de 2017

Caen en la correntada

Las gotas caen en la correntada y se convierten en trotamundos. Desde una altura superior a la nuestra ven el mundo desde una perspectiva fría, alejada de la realidad. Su punto de vista es tan maravilloso, no necesitan nada más que conocer su elemento, interactuar con el aire para luego fundirse con la tierra dando vida a un ciclo sin fin, al menos así lo observo ahora mismo. Ese segundo que te aseguro que se convierte en eternidad. Tantas miradas vagan por las calles hoy en día, sin embargo cuando una y otra se cruzan surge un momento casi en cámara lenta donde intentamos descifrar la esencia de esos ojos, abriendo la puerta a un sin fin de preguntas.
 Las gotas caen hoy sobre el asfalto, donde limpian las impurezas  con el pasar del las horas, tanto así, que al día siguiente cuando terminamos de parpadear, ese mundo, nuestro mundo parece renovado, con un brillo que no observamos desde hace algún tiempo. La sensación innegable de nostalgia se apodera de nosotros logrando así la primera sonrisa sin resguardo, esa que surge de la nada para luego recordarla todo el día, incluso hacemos alusión de ella como si representara una obra maestra, ni mas ni menos.
 La lluvia cae en la correntada y se convierte en trotamundos
. Hoy cae sobre el asfalto, así como también sobre las hojas del árbol que me resguarda del sol cuando me dirijo hacia algún lugar. Cae sobre los cables eléctricos, sobre el poste, sobre cualquier objeto o ser que encuentra en su camino. Incluso tiene suficiente fuerza como para tocar una parte nuestra que no es física, muchas veces extrañamos los días lluviosos como este. Esa refrescante sensación nos invade desde dentro para afuera y viceversa.
 

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